Archivado en: Sin categoría — roxana @ 4:22 pm
… en medio de tantos y ala vez tan sola, me encontraba ahogada en un mar de ruidos sollozantes y escalofriantes, mire hacia la penumbra de la solemnidad y allí me encontraba, tan radiante y majestuosa en medio de cuatro tablas que parecían ahogar mi espíritu, mientras la muerte me cobijaba con sus alas, sentí que mi cuerpo se desprendía y se convertía en solo cenizas, mientras mi alma emprendía el camino hacia la luz, al fondo del túnel. Pasada la eternidad, mi espíritu se encontraba en medio de dos mundos tan erróneos y fuera de lo real a lo que los seres humanos interpretábamos como bien y como mal.
Todo tenia vida y existía, era algo aunque no fuese nada, hasta la propia nada tenia su propia vida y cada quien subsistía según su pensar y actuar; todo era extrañamente anormal, había una gran rareza en cada cosa, por lo cual el lugar se hacia mas tridimensional.
Realmente aun no me acostumbro, no me hago a la idea de que la muerte me cobijo y que nuevamente tendré que empezar una vida ilógica y desbordante de contradicciones tal y como suele serlo…



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